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Personal Stories Diversify Feminism in Guatemala

Photo (l to r): Amaranta Gómez Regalado of grantee partner Binni Laanu (México); Maria Teresa Trejo of Desclosetadas (El Salvador); Erika Montesinos Urrea of grantee partner Rompiendo el Silencio (Chile) Photo courtesy of Mulabi

Latin America has a long history of strong social and feminist movements marked by high levels of collaboration on the regional level. However, gender, sexuality and transfeminism are challenging topics. Trans and non-trans feminists have not had the space to engage in intensive conversations or to simply get to know one another. So in October 2010, grantee partner Mulabi–Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos, an organization that addresses issues of sexuality and rights through empowerment and collective transformation, convened more than 30 trans and non-trans feminist activists from across the region for Construyendonos II (Constructing Ourselves). Held in Guatemala, the two-day dialogue made it possible to exchange personal stories and examine long-held beliefs, ultimately breaking through stereotypes and uncovering personal and political common ground.

The dialogue was timed to occur just days before the Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe, which is the largest summit of lesbian feminist activists in the region and perhaps the world, but also excludes trans people. It also coincided with closing events of the Consortium of Latin American Women’s Funds LBT Project, a two-year program (of which Astraea was a partner) that provided financial, networking and movement-building resources to more than 60 LBT organizations like Mulabi in 17 countries in Latin America and the Caribbean. Many participants in the Consortium’s LBT project also attended the event.

Surprises were revealed from the very beginning of Construyendonos II, as participants were asked to guess which anonymous life story belonged to which participant. A story of body discomfort, violence experienced in the streets and eviction from school at an early age seemed to come from a trans woman. A story of forever needing to come out, of loving “the wrong person” and lack of family acceptance seemed to be about a non-trans lesbian. But it was exactly the opposite, and that revelation of shared experience was transformative.

Through tears, laughter and discomfort, participants were candid as they laid out their perceptions for examination. Breakout groups addressed topics like intervening in exclusionary spaces and asserting the differences between gender identity and sexual orientation. There was significant progress: The participants acknowledged that trans activists can be genuinely and credibly feminists with an important perspective on gender oppression. They agreed that antipatriarchal education is essential in all communities, regardless of sexual orientation or gender identity. They also realized, evinced by the diversity in the room, that lesbian feminists do not hold homogenous political beliefs. Finally, the willingness of activists to engage—especially those thought to hold unchangeable views—broke open new space for trust and allowed for conversations about the possibility of collaboration.

In line with Astraea, Mulabi and the Consortium of Latin American Women’s Funds’ shared goal to help initiate such conversations, the dialogue provided a critical opportunity for activists to listen and express themselves in safe ways. They also challenged themselves and one another in their assumptions and faced their fears.

Ultimately, they were surprised to find much more understanding and agreement on core issues than they had thought possible. It was an essential first step in combining the power of these movements for justice and human rights based on feminist principles.

Listen to the Mulabi radio interview by grantee partner Radio Internacional Feminista/FIRE

Historias Personales Diversifican el Feminismo en Guatemala

Foto (de izquierda a derecha): Amaranta Gómez Regalado de organización contraparte Binni Laanu (México), María Teresa Trejo de Desclosetadas (El Salvador), Erika Montesinos Urrea de organización contraparte Rompiendo el Silencio (Chile) Foto cortesía de Mulabi

Latinoamérica tiene una larga historia de fuertes movimientos sociales y feministas caracterizada por altos niveles de colaboración a nivel regional. Sin embargo, el género, la sexualidad y el transfeminismo son temas difíciles. Feministas Trans y  No-Trans no han tenido el espacio para tener conversaciones intensivas o para simplemente conocerse unxs1 a otrxs. Así fue que en octubre del 2010, Mulabi-Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos, una organización contraparte de Astraea, que se ocupa de cuestiones de la sexualidad y derechos a través del empoderamiento y de la transformación colectiva, convocó a más de treinta activistas feministas Trans y No-Trans de toda la región. Tomando lugar en Guatemala, “Construyéndonos II”, el diálogo de dos días, hizo posible el intercambio de historias personales y la exploración de creencias de larga data, al fin rompiendo con los estereotipos y el permitiendo el descubrimiento de similitudes políticas y personales.

El diálogo fue programado pocos días antes del Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe, el mayor encuentro de activistas lesbianas feministas en la región y quizás del mundo, pero que excluye a las personas Trans que se identifican como lesbianas y feministas. Además, el diálogo estaba previsto a coincidir con el cierre del Proyecto LBT del Consorcio de Fondos de Mujeres Latinoamericano y del Caribe.  Este fue un programa de dos años del cual Astraea formó parte, que hizo disponible recursos financieros, la creación de redes, y recursos para la creación de movimientos a más de 60 organizaciones LBT en 17 países en Latinoamérica y el Caribe. Muchxs de lxs participantes en el proyecto LBT del Consorcio también asistieron al evento de Mulabi. Esta última organización también fue contraparte del Proyecto a nivel regional y como contraparte de Astraea.  Su papel fue el de organizar y difundir dos diálogos a nivel regional. El primero de estos dos eventos fue en Argentina a mediados del 2009.

Las sorpresas se dieron a conocer desde el principio del evento, ya que a lxs participantes se les pidió que adivinaran cual historia anónima pertenecía a cual participante. Una historia de sentirse incómodx en su cuerpo, de ser víctima de la violencia en las calles y del desalojo de la escuela a una edad temprana parecía venir de una mujer Trans. Una historia de siempre tener que revelarse, de amar a "la persona equivocada" y la falta de aceptación de la familia parecía ser sobre una lesbiana No-Trans. Pero fue exactamente lo contrario, y  la revelación de la experiencia compartida fue transformadora.

A través de las lágrimas, risa y la incomodidad, lxs participantes fueron sincerxs al exponer sus opiniones para que fueran examinadas. Trabajando en grupos, confrontaron temas como la intervención en espacios cerrados y la afirmación de las diferencias entre la identidad de género y orientación sexual. Hubieron avances significativos: lxs participantes reconocieron que lxs activistas Trans pueden ser feministas genuinxs y creíbles con una perspectiva importante sobre la opresión de género. Estuvieron de acuerdo en que la educación anti-patriarcal es esencial en todas las comunidades, independiente a la orientación sexual o identidad de género. También se dieron cuenta, a evidencia por la diversidad en la sala, que las feministas lesbianas no tienen creencias políticas homogéneas. Por último, la voluntad de lxs activistas a participar, especialmente lxs que se lxs presumía tener puntos de vista inalterables –abrió nuevos espacios para confianza y permitió que hubieran conversaciones sobre la posibilidad de colaboración.

De acuerdo con el objetivo común de Mulabi, de Astraea, y del Consorcio de de de Mujeres Latinoamericano y del Caribe de ayudar a iniciar estas conversaciones, el diálogo hizo posible una oportunidad única para lxs activistas para escuchar y expresarse de forma segura, para examinar sus propias suposiciones y las de otrxs, y de desafiar sus temores. Finalmente, se sorprendieron al encontrar que se entendían y estaban de acuerdo en cuestiones fundamentales mucho más de lo que habían creído anteriormente. Fue un primer paso esencial para combinar el poder de estos movimientos para la justicia y los derechos humanos basados en principios feministas.

Escuche la entrevista de radio Mulabi de Radio Internacional Feminista/FIRE

Se usará la letra X en lugar de O para referirse a pronombres, artículos o adjetivos en plural, para desafiar el uso patriarcal del masculino como universal plural en algunos idiomas como, en este caso, el castellano y para también reconocer el hecho de que no todas las personas participantes en el diálogo usan el sistema tradicional binario de género para definir su identidad personal.